La Celestina
La Celestina razones. Cata que es muy rara la paciencia, que
agudo baldón no penetre e traspasse.
SEMPRONIO.- No digo mal en esto; si no que
se eche otra sardina para el moço de cauallos,
pues tú tienes amiga.
PÁRMENO.- Estás enojado. Quiérote sofrir,
avnque [12] más mal me trates, pues dizen que
ninguna humana passión es perpetua ni durable.
SEMPRONIO.- Más maltratas tu a Calisto,
aconsejando a él lo que para ti huyes, diziendo
que se aparte de amar a Melibea, hecho tablilla
de mesón, que para sí no tiene abrigo e dale a
todos. ¡O Pármeno! Agora podrás ver quán
facile cosa es reprehender vida agena e quán
duro guardar cada qual la suya. No digas más,
pues tú eres testigo. E d'aquí adelante veremos
cómo te has, pues ya tienes tu escudilla como
cada qual. Si tú mi amigo fueras, en la necessi-
dad, que de ti tuue, me hauías de fauorecer e
ayudar a Celestina en mi prouecho; que no fin-
car vn clauo de malicia a cada palabra. Sabe
que, como la hez de la tauerna despide a los
borrachos, [13] así la aduersidad o necessidad
al fingido amigo: luego se descubre el falso
metal, dorado por encima.
PÁRMENO.- Oydo lo hauía dezir e por espe-
riencia lo veo, nunca venir plazer sin contraria