La Celestina
La Celestina dado algo?
PÁRMENO.- No, cierto. Mas, avnque houie-
ra, era bienempleado: de todo bien es capaz. En
tanto son las tales tenidas, quanto caras son
compradas; tanto valen, quanto cuestan. Nunca
[16] mucho costó poco, sino a mí esta señora. A
comer la combidé para casa de Celestina e, si te
plaze, vamos todos allá.
SEMPRONIO.- ¿Quién, hermano?
PÁRMENO.- Tú e ella e allá está la vieja e Eli-
cia. Aueremos plazer.
SEMPRONIO.- ¡O Dios!, e cómo me has ale-
grado. Franco eres, nunca te faltaré. Como te
tengo por hombre, como creo que Dios te ha de
hazer bien, todo el enojo, que de tus passadas
fablas tenía, se me ha tornado en amor. No du-
do ya tu confederación con nosotros ser la que
deue. Abraçarte quiero. Seamos como herma-
nos, ¡vaya el diablo para ruyn! Sea lo passado
questión de Sant Juan e assí paz para todo el
año. Que las yras de los amigos siempre suelen
ser reintegración del amor. Comamos e hol-
guemos, que nuestro amo ayunará por todos.
PÁRMENO.- ¿E qué haze el desesperado?
[17]
SEMPRONIO.- Allí está tendido en el estrado
cabo la cama, donde le dexaste anoche. Que ni