La Celestina
La Celestina go que de muerto o loco no escapa desta vez.
Pues que assí es, despacha, subamos a ver qué
faze.
CALISTO.-
En gran peligro me
veo:
En mi muerte no ay
tardança,
Pues que me pide el
deseo
Lo que me niega espe-
rança.
PÁRMENO.- Escucha, escucha, Sempronio.
Trobando está nuestro amo.
SEMPRONIO.- ¡O hideputa, el trobador! El
gran Antipater Sidonio, el gran poeta Ouidio,
los [19] quales de improuiso se les venían las
razones metrificadas a la boca. ¡Sí, sí, desos es!
¡Trobará el diablo! Está deuaneando entre sue-
ños.
CALISTO.-
Coraçón, bien se te em-
plea
Que penes e viuas tris-
te,
Pues tan presto te ven-
ciste