La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

con tal que rebentasse en comiéndolo. ¿Hauía

yo de comer con esse maluado, que en mi cara

me ha porfiado que es más gentil su andrajo de

Melibea, que yo?

SEMPRONIO.- Calla, mi vida, que tú la com-

paraste. Toda comparación es odiosa: tú tienes

la culpa e no yo.

AREUSA.- Ven, hermana, a comer. No hagas

agora, esse plazer a estos locos porfiados; si no,

leuantarme he yo de la mesa.

ELICIA.- Necessidad de complazerte me haze

contentar a esse enemigo mío e vsar de virtud

con todos. [37]

SEMPRONIO.- ¡He!, ¡he!, ¡he!

ELICIA.- ¿De qué te ríes? ¡De mal cancre sea

comida essa boca desgraciada, enojosa!

CELESTINA.- No le respondas, hijo; si no,

nunca acabaremos. Entendamos en lo que faze

a nuestro caso. Dezidme, ¿cómo quedó Calisto?

¿Como lo dexastes? ¿Cómo os pudistes entra-

mos descabullir dél?

PÁRMENO.- Allá fue a la maldición, echando

fuego, desesperado, perdido, medio loco, a

missa a la Magdalena, a rogar a Dios que te dé

gracia, que puedas bien roer los huessos destos

pollos e protestando no boluer a casa hasta oyr

que eres venida con Melibea en tu arremango.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker