La Celestina
La Celestina tiene en todo género de hombres. Todas las
dificultades quiebra. Ansiosa cosa es, temerosa
e solícita. Todas las cosas mira en derredor.
Assí que, si vosotros buenos enamorados haués
sido, juzgarés yo dezir verdad.
SEMPRONIO.- Señora, en todo concedo con
tu razón, que aquí está quien me causó algún
tiempo andar fecho otro Calisto, perdido el
sentido, cansado el cuerpo, la cabeça vana, los
días mal dormiendo, las noches todas velando,
dando alboradas, haziendo momos, saltando
paredes, poniendo cada día la vida al tablero,
esperando toros, corriendo cauallos, tirando
barra, echando [40] lança, cansando amigos,
quebrando espadas, haziendo escalas, vistiendo
armas e otros mill actos de enamorado, hazien-
do coplas, pintando motes, sacando inuencio-
nes. Pero todo lo doy por bienempleado, pues
tal joya gané.
ELICIA.- ¡Mucho piensas que me tienes ga-
nada! Pues hágote cierto que no has tu buelto la
cabeça, quando está en casa otro que más quie-
ro, más gracioso que tú e avn que no anda bus-
cando cómo me dar enojo. A cabo de vn año,
que me vienes a uer, tarde e con mal.
CELESTINA.- Hijo, déxala dezir, que deua-
nea. Mientra más desso la oyeres, más se con-