La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

les cosas como nos cuentas de essa religiosa

gente e benditas coronas. ¡Sí, que no serían to-

dos! [48]

CELESTINA.- No, hijo, ni Dios lo mande que

yo tal cosa leuante. Que muchos viejos deuotos

hauía con quien yo poco medraua e avn que no

me podían ver; pero creo que de embidia de los

otros que me hablauan. Como la clerezía era

grande, hauía de todos: vnos muy castos, otros

que tenían cargo de mantener a las de mi oficio.

E avn todavía creo que no faltan. E embiauan

sus escuderos e moços a que me acompañassen

e, apenas era llegada a mi casa, quando en-

trauan por mi puerta muchos pollos e gallinas,

ansarones, anadones, perdizes, tórtolas, perni-

les de tocino, tortas de trigo, lechones. Cada

qual, como lo recebía de aquellos diezmos de

Dios, assí lo venían luego a registrar, para que

comiese yo e aquellas sus deuotas. ¿Pues, vino?

¿No me sobraua de lo mejor que se beuía en la

ciudad, venido de diuersas partes, de Monuie-

dro, de Luque, de Toro, de Madrigal, de Sant

Martín e de otros muchos lugares, e tantos que,

avnque tengo la diferencia de los gustos e sabor

en la boca, no tengo la diuersidad de sus tierras

en la memoria. Que harto es que vna vieja, co-

mo yo, en oliendo qualquiera vino, diga de


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker