La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

donde es. Pues otros curas sin renta, no era [49]

ofrecido el bodigo, quando, en besando el fili-

grés la estola, era del primero boleo en mi casa.

Espessos, como piedras a tablado, entrauan

mochachos cargados de prouisiones por mi

puerta. No sé cómo puedo viuir, cayendo de tal

estado.

AREUSA.- Por Dios, pues somos venidas a

hauer plazer, no llores, madre, ni te fatigues:

que Dios lo remediará todo. [50]

CELESTINA.- Harto tengo, hija, que llorar,

acordándome de tan alegre tiempo e tal vida

como yo tenía, e quan seruida era de todo el

mundo. Que jamás houo fruta nueua, de que yo

primero no gozasse, que otros supiessen si era

nascida. En mi casa se hauía de hallar, si para

alguna preñada se buscasse.

SEMPRONIO.- Madre, ningund prouecho

trae la memoria del buen tiempo, si cobrar no

se puede; antes tristeza. Como a ti agora, que

nos has sacado el plazer d'entre las manos. Ál-

cese la mesa. Yrnos hemos a holgar e tú darás

respuesta a essa donzella, que aquí es venida.

CELESTINA.- Hija Lucrecia, dexadas estas

razones, querría que me dixiesses a qué fue

agora tu buena venida.

LUCRECIA.- Por cierto, ya se me hauía olui-


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker