La Celestina
La Celestina Haze entrar a Celestina. Melibea, después de
muchas razones, descubre a Celestina arder en
amor de Calisto. Veen venir a Alisa, madre de
Melibea. Despídense d' en vno. Pregunta Alisa
a Melibea de los negocios de Celestina, defen-
diéndole su mucha conuersación.
MELIBEA, CELESTINA, LUCRECIA, ALISA.
MELIBEA.- ¡O lastimada de mí! ¡O mal-
proueyda donzella! ¿E no me fuera mejor con-
ceder su petición e demanda ayer a Celestina,
quando de parte de aquel señor, cuya vista me
catiuó, me fue rogado, e contentarle a él e sanar
a mí, que no venir por fuerça a descobrir mi
llaga, quando no me sea agradecido, quando
ya, desconfiando de mi buena respuesta, aya
puesto sus ojos en amor de otra? ¡Quanta más
ventaja touiera mi prometimiento rogado, que
mi [54] ofrecimiento forçoso! ¡O mi fiel criada
Lucrecia! ¿Qué dirás de mí?, ¿qué pensarás de
mi seso, quando me veas publicar lo que a ti
jamás he quesido descobrir? ¡Cómo te espanta-
rás del rompimiento de mi honestidad e ver-
güença, que siempre como encerrada donzella
acostumbré tener! No sé si aurás barruntado de
dónde proceda mi dolor. ¡O, si ya veniesses con
aquella medianera de mi salud! ¡O soberano