La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Dios! A ti, que todos los atribulados llaman, los

apassionados piden remedio, los llagados me-

dicina; a ti que los cielos, mar e tierra con los

infernales centros obedecen; a ti, el qual todas

las cosas a los hombres sojuzgaste, humilmente

suplico des a mi herido coraçón sofrimiento e

paciencia, con que mi terrible passión pueda

dissimular. No se desdore aquella hoja de cas-

tidad, que tengo assentada sobre este amoroso

desseo, publicando ser otro mi dolor, que no el

que me atormenta. Pero, ¿cómo lo podré hazer,

lastimándome tan cruelmente el ponçoñoso

bocado, que la vista de su presencia de aquel

cauallero me dio? ¡O género femíneo, encogido

e frágile! ¿Por qué no fue también a las hembras

concedido poder descobrir su congoxoso e ar-

diente amor, como a los varones? Que ni Calis-

to biuiera quexoso ni yo penada.

LUCRECIA.- Tía, detente vn poquito cabo es-

ta [55] puerta. Entraré a uer con quien está

hablando mi señora. Entra, entra, que consigo

lo ha.

MELIBEA.- Lucrecia, echa essa antepuerta. ¡O

vieja sabia e honrrada, tú seas bienvenida!

¿Qué te parece, cómo ha querido mi dicha e la

fortuna ha rodeado que yo tuuiesse de tu saber


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker