La Celestina
La Celestina es oyrte! Saludable es al enfermo la alegre cara
del que le visita. Parésceme que veo mi coraçón
entre tus manos fecho pedaços. El qual, si tú
quisiesses, con muy poco trabajo juntarÃas con
la virtud de tu lengua: no de otra manera que,
quando vio en sueños aquel grande Alexandre,
rey de Macedonia, en la boca del dragón la sa-
ludable rayz con que sanó a su criado Tolomeo
del bocado de la bÃuora. Pues, por amor de
Dios, te despojes para muy diligente entender
en mi mal e me des algún remedio.
CELESTINA.- Gran parte de la salud es des-
searla, por lo qual creo menos peligroso ser tu
dolor. [57] Pero para yo dar, mediante Dios,
congrua e saludable melezina, es necessario
saber de ti tres cosas. La primera, a qué parte
de tu cuerpo más declina e aquexa el sentimien-
to. Otra, si es nueuamente por ti sentido, por-
que más presto se curan las tiernas enfermeda-
des en sus principios, que quando han hecho
curso en la perseueración de su oficio; mejor se
doman los animales en su primera edad, que
quando ya es su cuero endurecido, para venir
mansos a la melena; mejor crescen las plantas,
que tiernas e nueuas se trasponen, que las que
frutificando ya se mudan; muy mejor se despi-
de el nueuo pecado, que aquel que por costum-