La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ser más fuerte de sofrir al herido la ardiente

trementina e los ásperos puntos, que lastiman

lo llagado e doblan la passión, que no la prime-

ra lisión, que dio sobre sano. Pues si tú quieres

ser sana e que te descubra la punta de mi sotil

aguja sin temor, haz para tus manos e pies vna

ligadura de sosiego, para tus ojos vna cobertura

de piedad, para tu lengua vn freno de silencio,

para tus oydos vnos algodones de sofrimiento e

paciencia, e verás obrar a la antigua maestra

destas llagas.

MELIBEA.- ¡O como me muero con tu dilatar!

Di, por Dios, lo que quisieres, haz lo que supie-

res, que no podrá ser tu remedio tan áspero,

que yguale con mi pena e tormento. Agora to-

que en mi honrra, agora dañe mi fama, agora

lastime mi cuerpo, avnque sea romper mis car-

nes [60] para sacar mi dolorido coraçón, te doy

mi fe ser segura e, si siento afluio, bien galar-

donada.

LUCRECIA.- El seso tiene perdido mi señora.

Gran mal es este. Catiuádola ha esta hechizera.

CELESTINA.- Nunca me ha de faltar vn dia-

blo acá e acullá: escapóme Dios de Pármeno,

tópome con Lucrecia.

MELIBEA.- ¿Qué dizes, amada maestra?

¿Que te fablaua essa moça?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker