La Celestina
La Celestina SEMPRONIO.- Oyrte ha nuestro amo, terne-
mos en él que amansar y en ti que sanar, según
está inchado de tu mucho murmurar. Por mi
amor, hermano, que oygas e calles, que por
esso te dio Dios dos oydos e vna lengua sola.
PÁRMENO.- ¡Oyrá el diablo! Está colgado de
la boca de la vieja, sordo e mudo e ciego, hecho
personaje sin son, que, avnque le diésemos
higas, diría que alçauamos las manos a Dios,
rogando por buen fin de sus amores. [73]
SEMPRONIO.- Calla, oye, escucha bien a Ce-
lestina. En mi alma, todo lo merece e más que le
diese. Mucho dize.
CELESTINA.- Señor Calisto, para tan flaca
vieja como yo, de mucha franqueza vsaste. Pe-
ro, como todo don o dádiua se juzgue grande o
chica respecto del que lo da, no quiero traer a
consequencia mi poca merecer; ante quien so-
bra en qualidad e en quantidad. Mas medirse
ha con tu magnificencia, ante quien no es nada.
En pago de la qual te restituyo tu salud, que
yua perdida; tu coraçón, que te faltaua; tu seso,
que se alteraua. Melibea pena por ti más que tú
por ella, Melibea te ama e dessea ver, Melibea
piensa más horas en tu persona que en la suya,
Melibea se llama tuya e esto tiene por título de
libertad e con esto amansa el fuego, que más