La Celestina
La Celestina que has gastado en su seruicio? ¿No mirarías a
quien [75] has puesto entremedias? ¿E asimis-
mo que hasta agora siempre as estado dudoso
de la alcançar e tenías sofrimiento? Agora que
te certifico el fin de tu penar ¿quieres poner fin
a tu vida? Mira, mira que está Celestina de tu
parte e que, avnque todo te faltasse lo que en
vn enamorado se requiere, te vendería por el
más acabado galán del mundo, que te haría
llanas las peñas para andar, que te faría las más
crescidas aguas corrientes pasar sin mojarte.
Mal conoces a quien das tu dinero.
CALISTO.- ¡Cata, señora! ¿Qué me dizes?
¿Que verná de su grado?
CELESTINA.- E avn de rodillas.
SEMPRONIO.- No sea ruydo hechizo, que
nos quieran tomar a manos a todos. Cata, ma-
dre, que assí se suelen dar las çaraças en pan
embueltas, porque no las sienta el gusto.
PÁRMENO.- Nunca te oy dezir mejor cosa.
Mucha sospecha me pone el presto conceder de
aquella señora e venir tan ayna en todo su que-
rer de Celestina, engañando nuestra voluntad
[76] con sus palabras dulces e prestas por hur-
tar por otra parte, como hazen los de Egypto,
quando el signo nos catan en la mano. Pues alahé,
madre, con dulces palabras están muchas injurias