La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CALISTO.- ¡O cómo me descontenta el oluido

en los moços! De mi mucho acuerdo en esta

noche e tu descuydar e oluido se haría vna ra-

zonable memoria e cuydado. ¿Cómo, desatina-

do, sabiendo quánto me va, Sempronio, en ser

diez o onze, me respondías a tiento lo que más

ayna se te vino a la boca? ¡O cuytado de mí! Si

por caso me houiera dormido e colgara mi pre-

gunta de la respuesta de Sempronio para

hazerme de onze diez e assí de doze onze, sa-

liera Melibea, yo no fuera ydo, tornárase: ¡de

manera, que ni mi mal ouiera fin ni mi desseo

execución! No se dize em balde que mal ageno

de pelo cuelga.

SEMPRONIO.- Tanto yerro, señor, me parece,

sabiendo preguntar, como ignorando respon-

der. Mas este mi amo tiene gana de reñir e no

sabe cómo.

PÁRMENO.- Mejor sería, señor, que se gas-

tasse esta hora, que queda, en adereçar armas,

que en buscar questiones.

CALISTO.- Bien me dize este necio. No quiero en

tal tiempo recebir enojo. No quiero pensar en lo que

pudiera venir, sino en lo que fue; no en [83] el daño,

que resultara de su negligencia, sino en el prouecho

que verná de mi solicitud. Quiero dar espacio a la


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker