La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

yra, que o se me quitará o se me ablandará. Des-

cuelga, Pármeno, mis coraças e armaos vosotros e

assí yremos a buen recaudo, porque como dizen: el

hombre apercebido, medio combatido.

PÁRMENO.- Hélas aquí, señor.

CALISTO.- Ayúdame aquí a vestirlas. Mira

tú, Sempronio, si parece alguno por la calle.

SEMPRONIO.- Señor, ninguna gente parece

e, avnque la houiesse, la mucha escuridad

priuaría el viso e conoscimiento a los que nos

encontrasen.

CALISTO.- Pues andemos por esta calle, avn-

que se rodee alguna cosa, porque más encubier-

tos vamos. Las doze da ya: buena hora es.

PÁRMENO.- Cerca estamos.

CALISTO.- A buen tiempo llegamos. Párate

tú, Pármeno, a uer si es venida aquella señora

por entre las puertas.

PÁRMENO.- ¿Yo, señor? Nunca Dios mande

que sea en dañar lo que no concerté; mejor será

que tu presencia sea su primer encuentro, por-

que viéndome a mí no se turbe de ver que de

[84] tantos es sabido lo que tan ocultamente

quería hazer e con tanto temor faze o porque

quiçá pensará que la burlaste.

CALISTO.- ¡O qué bien has dicho! La vida me

has dado con tu sotil auiso, pues no era más


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker