La Celestina
La Celestina guridad! ¿Quién supiera assí rodear su proue-
cho, como yo? Muchas cosas me verás hazer, si
estás d' aquí adelante atento, que no las sientan
todas personas, assí con Calisto como con
quantos en este negocio suyo se entremetieren.
Porque soy cierto que esta donzella ha de ser
para él ceuo de anzuelo o carne de buytrera,
que suelen pagar bien el escote los que a comer-
la vienen.
SEMPRONIO.- Anda, no te penen a ti essas
sospechas, avnque salgan verdaderas. Apercí-
bete: a la primera boz que oyeres, tomar calças
de Villadiego. [86]
PÁRMENO.- Leydo has donde yo: en vn co-
raçón estamos. Calças traygo e avn borzeguíes
de essos ligeros que tú dizes, para mejor huyr
que otro. Plázeme que me has, hermano, auisa-
do de lo que yo no hiziera de vergüença de ti.
Que nuestro amo, si es sentido, no temo que se
escapará de manos desta gente de Pleberio,
para podernos después demandar cómo lo
hezimos e incusarnos el huyr. [87]
SEMPRONIO.- ¡O Pármeno amigo! ¡Quán
alegre e prouechosa es la conformidad en los
compañeros! Avnque por otra cosa no nos fue-
ra buena Celestina, era harta la vtilidad, que
por su causa nos ha venido.