La Celestina
La Celestina ción, que sepas.
SEMPRONIO.-
Mira Nero de Tarpeya
a Roma cómo se ardía:
gritos dan niños e vie-
jos
e el de nada se dolía.
CALISTO.- Mayor es mi fuego e menor la
piedad de quien agora digo.
SEMPRONIO.- No me engaño yo, que loco
está este mi amo.
CALISTO.- ¿Qué estás murmurando, Sem-
pronio?
SEMPRONIO.- No digo nada.
CALISTO.- Di lo que dizes, no temas.
SEMPRONIO.- Digo que ¿cómo puede ser
mayor el fuego, que atormenta vn viuo, que el
que quemó tal cibdad e tanta multitud de gen-
te?
CALISTO.- ¿Cómo? Yo te lo diré. Mayor es la
llama que dura ochenta años, que la que en vn
día passa, y mayor la que mata vn ánima, que la que
quema cient mill cuerpos. Como de la aparen-
cia [41] a la existencia, como de lo viuo a lo pin-
tado, como de la sombra a lo real, tanta diferen-
cia ay del fuego, que dizes, al que me quema.
Por cierto, si el del purgatorio es tal, mas que-