La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

engaño? ¿Adónde no moran falsarios? ¿Quién

es claro enemigo? ¿Quién es verdadero amigo?

¿Dónde no se fabrican trayciones? ¿Quién osó

darme tan cruda esperança de perdición?

MELIBEA.- Cesen, señor mío, tus verdaderas

querellas: que ni mi coraçón basta para lo sofrir

ni mis ojos para lo dissimular. Tú lloras de tris-

teza, juzgándome cruel; yo lloro de plazer,

viéndote tan fiel. ¡O mi señor e mi bien todo!

¡Quánto más alegre me fuera poder ver tu haz,

que oyr tu voz! Pero, pues no se puede al pre-

sente más fazer, toma la firma e sello de las

razones, que te embié escritas en la lengua de

aquella solícita mensajera. Todo lo que te dixo

confirmo, todo lo he por bueno. Limpia, señor,

tus ojos, ordena de mí a tu voluntad.

CALISTO.- ¡O señora mía, esperança de mi

gloria, descanso e aliuio de mi pena, alegría de

mi coraçón! ¿Qué lengua será bastante para te

dar yguales gracias a la sobrada e incomparable

[91] merced, que en este punto, de tanta con-

goxa para mí, me has quesido hazer en querer

que vn tan flaco e indigno hombre pueda gozar

de tu suauíssimo amor? Del qual, avnque muy

desseoso, siempre me juzgaua indigno, miran-

do tu grandeza, considerando tu estado, remi-

rando tu perfeción, contemplando tu gentileza,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker