La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

acatando mi poco merescer e tu alto meresci-

miento, tus estremadas gracias, tus loadas e

manifiestas virtudes. Pues, ¡o alto Dios!, ¿cómo

te podré ser ingrato, que tan milagrosamente

has obrado comigo tus singulares marauillas?

¡O quántos días antes de agora passados me fue

venido este pensamiento a mi coraçón e por

impossible le rechaçaua de mi memoria, hasta

que ya los rayos ylustrantes de tu muy claro

gesto dieron luz en mis ojos, encendieron mi

coraçón, despertaron mi lengua, estendieron mi

merecer, acortaron mi couardía, destorcieron

mi encogimiento, doblaron mis fuerças, desa-

dormescieron mis pies e manos, finalmente, me

dieron tal osadía, que me han traydo con su

mucho poder a este sublimado estado en que

agora me veo, oyendo de grado tu suaue voz.

La qual, si ante de agora no conociese e no sin-

tiesse tus saludables olores, no podría creer que

careciessen de engaño tus palabras. Pero, como

soy cierto de tu limpieza de sangre e fechos,

[92] me estoy remirando si soy yo Calisto, a

quien tanto bien se le haze.

MELIBEA.- Señor Calisto, tu mucho merecer,

tus estremadas gracias, tu alto nascimiento han

obrado que, después que de ti houe entera noti-

cia, ningún momento de mi coraçón te parties-


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker