La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ses. E avnque muchos días he pugnado por lo

dissimular, no he podido tanto, que, en tornán-

dome aquella muger tu dulce nombre a la me-

moria, no descubriesse mi desseo e viniesse a

este lugar e tiempo, donde te suplico ordenes e

dispongas de mi persona segund querrás. Las

puertas impiden nuestro gozo, las quales yo

maldigo e sus fuertes cerrojos e mis flacas fuer-

ças, que ni tú estarías quexoso ni yo desconten-

ta.

CALISTO.- ¿Cómo, señora mía, e mandas que

consienta a vn palo impedir nuestro gozo?

Nunca yo pensé que demás de tu voluntad lo

pudiera cosa estoruar. ¡O molestas e enojosas

puertas! Ruego a Dios que tal huego os abrase,

como a mí da guerra: que con la tercia parte

seríades en vn punto quemadas. Pues, por

Dios, señora mía, permite que llame a mis cria-

dos para que las quiebren.

PÁRMENO.- ¿No oyes, no oyes, Sempronio?

A [93] buscarnos quiere venir para que nos den

mal año. No me agrada cosa esta venida. ¡En

mal punto creo que se empeçaron estos amores!

Yo no espero más aquí.

SEMPRONIO.- Calla, calla, escucha, que ella

no consiente que vamos allá.

MELIBEA.- ¿Quieres, amor mío, perderme a


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker