La Celestina
La Celestina ruicio, que a vosotros, más materiales he gasta-
do. Pues aués de pensar, hijos, que todo me
cuesta dinero e avn mi saber, que no lo he al-
cançado holgando. De lo qual fuera buen testi-
go su madre de Pármeno. Dios aya su alma.
Esto trabajé yo; a vosotros se os deue essotro.
Esto tengo yo por oficio e trabajo; vosotros por
recreación e deleyte. Pues assí, no aués vosotros
de auer ygual galardón de holgar, que yo de
penar. Pero avn con todo lo que he dicho, no os
despidays, si mi cadena parece, de sendos pa-
res de calças de grana, que es el ábito que mejor
en los mancebos paresce. E si no, recebid la
voluntad, que yo me callaré con mi pérdida. E
todo esto, de buen amor, porque holgastes que
houiesse yo antes el prouecho destos passos,
que no otra. E si no os contentardes, de vuestro
daño farés.
SEMPRONIO.- No es esta la primera vez que
yo he dicho quánto en los viejos reyna este vi-
cio de cobdicia. Quando pobre, franca; quando
rica, auarienta. Assí que aquiriendo cresce la
cobdicia e la pobreza cobdiciando e ninguna
cosa haze pobre al auariento, sino la riqueza. ¡O
Dios, e cómo cresce la necessidad con la abun-
dancia! [107] ¡Quién la oyó esta vieja dezir que
me lleuasse yo todo el prouecho, si quisiesse,