La Celestina
La Celestina deste negocio, pensando que sería poco! Agora,
que lo vee crescido, no quiere dar nada, por
complir el refrán de los niños, que dizen: de lo
poco, poco; de lo mucho, nada.
PÁRMENO.- Déte lo que prometió o tomé-
mosselo todo. Harto te dezía yo quién era esta
vieja, si tú me creyeras.
CELESTINA.- Si mucho enojo traés con voso-
tros o con vuestro amo o armas, no lo quebreys
en mí. Que bien sé donde nasce esto, bien sé e
barrunto de qué pie coxqueays. No cierto de la
necessidad, que teneys de lo que pedís, ni avn
por la mucha cobdicia, que lo teneys; sino pen-
sando que os he de tener toda vuestra vida ata-
dos e catiuos con Elicia e Areusa, sin quereros
buscar otras, moueysme estas amenazas de
dinero, poneysme estos temores de la partición.
Pues callá, que quien estas os supo acarrear, os
dará otras diez agora, que ay más conoscimien-
to e más razón e más merecido de vuestra par-
te. E si sé complir lo que prometo en este caso,
dígalo Pármeno. Dilo, dilo, no ayas empacho de
contar cómo nos passó, quando a la otra dolía
la madre. [108]
SEMPRONIO.- Yo dígole que se vaya y abáxasse
las bragas: no ando por lo que piensas. No entreme-
tas burlas a nuestra demanda, que con esse galgo no