La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CALISTO.- ¡O angélica ymagen! ¡O preciosa

perla, ante quien el mundo es feo! ¡O mi señora

e mi gloria! En mis braços te tengo e no lo creo.

Mora en mi persona tanta turbación de [126]

plazer, que me haze no sentir todo el gozo, que

poseo.

MELIBEA.- Señor mío, pues me fié en tus

manos, pues quise complir tu voluntad, no sea

de peor condición por ser piadosa, que si fuera

esquiua e sin misericordia; no quieras perder-

me por tan breue deleyte e en tan poco espacio.

Que las malfechas cosas, después de cometidas,

más presto se pueden reprehender que emen-

dar. Goza de lo que yo gozo, que es ver e llegar

a tu persona; no pidas ni tomes aquello que,

tomado, no será en tu mano boluer. Guarte,

señor, de dañar lo que con todos tesoros del

mundo no se restaura.

CALISTO.- Señora, pues por conseguir esta

merced toda mi vida he gastado, ¿qué sería,

quando me la diessen, desechalla? Ni tú, seño-

ra, me lo mandarás ni yo podría acabarlo comi-

go. No me pidas tal couardía. No es fazer tal

cosa de ninguno, que hombre sea, mayormente

amando como yo. Nadando por este fuego de

tu desseo toda mi vida, ¿no quieres que me

arrime al dulce puerto a descansar de mis pas-


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker