La Celestina
La Celestina comió, aquel lo escote. Déxame tú, que si [151] yo
les caygo en el rastro, quándo se veen e cómo, por
dónde e a qué hora, no me ayas tú por hija de la pas-
tellera vieja, que bien conosciste, si no hago que les amarguen los amores. E si pongo en ello a aquel con
quien me viste que reñía quando entrauas, si no sea
él peor verdugo para Calisto, que Sempronio de Ce-
lestina. Pues, ¡qué gozo auría agora él en que le pu-
siesse yo en algo por mi seruicio, que se fue muy
triste de verme que le traté mal! E vería él los cielos
abiertos en tornalle yo a hablar e mandar. Por ende,
hermana, dime tú de quien pueda yo saber el negocio
cómo passa, que yo le haré armar vn lazo con que
Melibea llore quanto agora goza.
ELICIA .- Yo conozco, amiga, otro compañero de
Pármeno, moço de cauallos, que se llama Sosia, que
le acompaña cada noche. Quiero trabajar de se lo
sacar todo el secreto e este será buen camino para lo
que dizes.
AREUSA .- Mas hazme este plazer, que me embíes
[152] acá esse Sosia. Yo le halagaré e diré mill lison-