La Celestina
La Celestina los parlar, déxalos deuaneen. Vn mes há que otra
cosa no hazen ni en otra cosa entienden. No parece
sino que les dize el coraçón el gran amor que a Calis-
to tengo e todo lo que con él vn mes há he passado.
No sé si me han sentido, no sé qué se seaaquexarles
más agora este cuydado que nunca. Pues mándoles
yo trabajar en vano. Por demás es la cítola en el
molino. ¿Quién es el que me ha de quitar mi gloria?
¿Quién apartarme mis plazeres? Calisto es mi [159]
ánima, mi vida, mi señor, en quien yo tengo toda mi sperança. Conozco dél que no biuo engañada. Pues él
me ama, ¿con qué otra cosa le puedo pagar? Todas
las debdas del mundo resciben compensación en
diuerso género; el amor no admite sino solo amor por
paga. En pensar en él me alegro, en verlo me gozo,
en oyrlo me glorifico. Haga e ordene de mí a su vo-
luntad. Si passar quisiere la mar, con él yré; si ro-
dear el mundo, lléueme consigo; si venderme en
tierra de enemigos, no rehuyré su querer. Déxenme
mis padres gozar d'él, si ellos quieren gozar de mí.