La Celestina
La Celestina lope, determina de despedir el pesar e luto que
por causa de los muertos trae, alabando el con-
sejo de Areusa en este propósito; la qual va a
casa de Areusa, adonde viene Sosia, al qual
Areusa con palabras fictas saca todo el secreto
que está entre Calisto e Melibea.
ELICIA, AREUSA, SOSIA.
ELICIA.- Mal me va con este luto. Poco se visita
mi casa, poco se passea mi calle. Ya no veo las músi-
cas de la aluorada, ya no las canciones de mis ami-
gos, ya no las cuchilladas ni ruydos de noche por mi
causa e, lo que peor siento, que ni blanca ni presente
veo entrar por mi puerta. [166] De todo esto me
tengo yo la culpa, que si tomara el consejo de aquella
que bien me quiere, de aquella verdadera hermana,
quando el otro día le lleué las nueuas deste triste
negocio, que esta mi mengua ha acarreado, no me
viera agora entre dos paredes sola, que de asco ya no
ay quien me vea. El diablo me da tener dolor por quien no sé si, yo muerta, lo tuuiera. A osadas, que
me dixo ella a mí lo cierto: nunca, hermana, traygas
ni muestres más pena por el mal ni muerte de otro,