La Celestina
La Celestina me plazía. Donde vía su daño de Calisto, le apar-
taua. Pues como esto assí sea, acordé dezirte, lo vno, que conozcas el amor que te tengo e quánto contigo e
con tu visitación siempre me alegrarás e que en esto
no perderás nada, si yo pudiere, antes te verná
prouecho. Lo otro e segundo, que pues yo pongo mis
ojos en ti, e mi amor e querer, auisarte que te guar-
des de peligros e más de descobrir tu secreto a nin-
guno, pues ves quanto daño vino a Pármeno e a
Sempronio de lo que supo Celestina, [172] porque no
querría verte morir mallogrado como a tu compañe-
ro. Harto me basta auer llorado al vno. Porque has
de saber que vino a mí vna persona e me dixo que le
auías tú descubierto los amores de Calisto e Melibea
e cómo la auía alcançado e cómo yuas cada noche a le
acompañar e otras muchas cosas, que no sabría rela-
tar. Cata, amigo, que no guardar secreto es propio de
las mugeres. No de todas; sino de las baxas e de los
niños. Cata que te puede venir gran daño. Que para
esto te dio Dios dos oydos e dos ojos e no más de vna
lengua, porque sea doblado lo que vieres e oyeres,