La Celestina
La Celestina que no el hablar. Cata no confíes que tu amigo te ha
de tener secreto de lo que le dixeres, pues tú no le
sabes a ti mismo tener. Quando ouieres de yr con tu
amo Calisto a casa de aquella señora, no hagas bullicio, no te sienta la tierra, que otros me dixeron que
yuas cada noche dando bozes como loco de plazer.
SOSIA .- ¡O cómo son sin tiento e personas des-
acordadas las que tales nueuas, señora, te acarrean!
Quien te dixo que de mi boca lo hauía oydo, no dize
verdad. Los otros de verme yr con la luna de noche a
dar agua a mis cauallos, holgando e auiendo plazer,
diziendo cantares [173] por oluidar el trabajo e des-
echar enojo y esto antes de las diez, sospechan mal y
de la sospecha hazen certidumbre, affirman lo que
barruntan. Sí, que no estaua Calisto loco, que a tal
hora auía de yr a negocio de tanta affrenta, sin espe-
rar que repose la gente, que descansen todos en el
dulçor del primer sueño. Ni menos auía de yr cada
noche, que aquel officio no çufre cotidiana visitación.
Y si más clara quieres, señora, ver su falsedad, como
dizen, que toman antes al mentiroso que al que cox-
quea, en vn mes no auemos ydo ocho vezes y dizen
los falsarios reboluedores que cada noche.