La Celestina
La Celestina ver a esse enemigo? Porque le rogué estotro día que
fuesse vna jornada de aquí, en que me yua la vida e
dixo de no.
CENTURIO .- Mándame tú, señora, cosa que yo
sepa hazer, cosa que sea de mi officio. Vn desafío con
tres juntos e si más vinieren: que no huya por tu
amor. Matar vn hombre, cortar vna pierna o braço,
harpar el gesto de alguna que se aya ygualado conti-
go: estas tales cosas, antes serán hechas, que enco-
mendadas. No me pidas que ande camino ni que te
dé dinero, que bien sabes que no dura conmigo, que
tres saltos daré sin que me se cayga blanca. Ninguno
da lo que no tiene. En vna casa biuo qual vees, que
rodará el majadero por toda ella sin que tropiece. Las
alhajas que tengo es el axuar de la frontera, vn jarro
desbocado, vn assador sin punta. La cama en que me
acuesto está armada sobre aros de broqueles, vn ri-
mero de malla rota por [180] colchones, vna talega
de dados por almohada. Que, avnque quiero dar
collación, no tengo qué empeñar, sino esta capa har-
pada, que traygo acuestas.
ELICIA .- Assí goze, que sus razones me conten-
tan a marauilla. Como vn santo está obediente, como