La Celestina
La Celestina al infierno sin confessión.
AREUSA .- Escucha, no atajes mi razón. Esta no-
che lo tomarás.
CENTURIO .- No me digas más, al cabo estoy.
Todo el negocio de sus amores sé e los que por su
causa ay muertos e lo que os tocaua a vosotras, por
donde va e a qué hora e con quién es. Pero dime,
¿quántos son los que le acompañan?
AREUSA .- Dos moços.
CENTURIO .- Pequeña presa es essa, poco ceuo
tiene ay mi espada. Mejor ceuara ella en otra parte
esta noche, que estaua concertada.
AREUSA .- Por escusarte lo hazes. A otro perro
con esse huesso. No es para mà essa dilación. AquÃ
quiero ver si dezir e hazer si comen juntos a tu mesa.
CENTURIO .- Si mi espada dixesse lo que haze,
tiempo le faltarÃa para hablar. ¿Quién sino ella [182]
puebla los más cimenterios? ¿Quién haze ricos los
cirujanos desta tierra? ¿Quién da contino quehazer
a los armeros? ¿Quién destroça la malla muy fina?
¿Quién haze riça de los broqueles de Barcelona?
¿Quién reuana los capacetes de Calatayud, sino
ella? Que los caxquetes de Almazén assà los corta,
como si fuessen hechos de melón. Veynte años há