La Celestina
La Celestina del huerto con Melibea, viene Traso e otros por
mandado de Centurio a complir lo que auía
prometido a Areusa e a Elicia, a los quales sale
Sosia; e oyendo Calisto desde el huerto, onde
estaua con Melibea, el ruydo que trayan, quiso
salir fuera, la qual salida fue causa que sus días
peresciessen, porque los tales este don resciben
por galardón e por esto han de saber desamar
los amadores.
SOSIA, TRISTÁN, CALISTO, MELIBEA, LU-
CRECIA.
SOSIA.- Muy quedo, para que no seamos senti-
dos. Desde aquí al huerto de Pleberio te contaré,
hermano Tristán, lo que con Areusa me ha passado
oy, que estoy el más alegre hombre del mundo. Sa-
brás que ella por las buenas nueuas, que de mí auía
oydo, estaua presa de mi amor y embiome a Elicia,
rogándome que la visitasse. E dexando aparte otras
razones de [188] buen consejo que passamos, mostró
al presente ser tanto mía, quanto algún tiempo fue
de Pármeno. Rogome que la visitasse siempre, que
ella pensaua gozar de mi amor por tiempo. Pero yo
te juro por el peligroso camino en que vamos, her-
mano, e assí goze de mí, que estuue dos o tres vezes
por me arremeter a ella, sino que me empachaua la