La Celestina
La Celestina pega del almohaça. Si por hombre de linaje, ya sabrá
que te llaman Sosia e a tu padre llamaron Sosia,
nascido e criado en vna aldea, quebrando terrones
con vn arado, para lo qual eres tú más dispuesto, que
para enamorado. Mira, Sosia, e acuérdate bien si te
quería sacar algún punto del secreto deste camino,
que agora vamos, para con que lo supiesse reboluer a
Calisto e Pleberio, de embidia del plazer de Melibea.
Cata que la embidia es vna incurable enfermedad
donde assienta, huésped que fatiga la posada: en
lugar de galardón, siempre goza del mal ageno. Pues
si esto es assí, ¡o cómo te quiere aquella maluada
hembra engañar con su alto nombre, del qual todas
se arrean! Con su vicio ponçoñoso quería condenar
el ánima por complir su apetito, reboluer tales casas
para contentar su dañada voluntad. ¡O arufianada
muger, e con qué blanco pan te daua çaraças: Quería
vender su cuerpo a trueco de contienda. Óyeme e, si
assí presumes que sea, ármale trato [190] doble, qual
yo te diré: que quién engaña al engañador. . ya me