La Celestina
La Celestina ni huerto más visitado,
ni noche más sin fatiga.
MELIBEA .- Quanto dizes, amiga Lucrecia, se me
representa delante, todo me parece que lo veo con
mis ojos. Procede, que a muy buen son lo dizes e
ayudarte he yo. [193]
LUCRECIA, MELIBEA .
Dulces árboles sombrosos,
humilláos quando veays
aquellos ojos graciosos
del que tanto desseays.
Estrellas que relumbrays,
norte e luzero del dÃa,
¿por qué no le despertays,
si duerme mi alegrÃa?
MELIBEA .- Óyeme, tú, por mi vida, que yo quie-
ro cantar sola.
Papagayos, ruyseñores,
que cantays al aluorada,
lleuad nueua a mis amo-
res,
como espero aquà asenta-
da.
La media noche es passa-
da,
e no viene.