La Celestina
La Celestina do el dolor!
LUCRECIA.- Señora, no rasgues tu cara ni
meses tus cabellos. ¡Agora en plazer, agora en
tristeza! ¿Qué planeta houo, que tan presto con-
trarió su operación? ¡Qué poco coraçón es este!
Leuanta, por Dios, no seas hallada de tu padre
en tan sospechoso lugar, que serás sentida. Se-
ñora, señora, ¿no me oyes? No te amortezcas,
por Dios. Ten esfuerço para sofrir la pena, pues
touiste osadía para el plazer.
MELIBEA.- ¿Oyes lo que aquellos moços van
hablando? ¿Oyes sus tristes cantares? ¡Rezando
lleuan con responso mi bien todo! ¡Muerta
lleuan mi alegría! ¡No es tiempo de yo biuir!
¿Cómo no gozé más del gozo? ¿Cómo tuue en
tan poco la gloria, que entre mis manos toue?
¡O ingratos mortales! ¡Jamás conocés vuestros
bienes, sino quando dellos caresceys! [202]
LUCRECIA.- Abíuate, abiua, que mayor
mengua será hallarte en el huerto, que plazer
sentiste con la venida ni pena con ver que es
muerto. Entremos en la cámara, acostarte as.
Llamaré a tu padre e fingiremos otro mal, pues
este no es para poderse encobrir.
[203]