La Celestina
La Celestina Yo lo voy a mandar aparejar.
MELIBEA.- Lucrecia, amiga mía, muy alto es
esto. Ya me pesa por dexar la compañía de mi
padre. Baxa a él e dile que se pare al pie desta
torre, que le quiero dezir vna palabra, que se
me oluidó que fablasse a mi madre.
LUCRECIA.- Ya voy, señora. [207]
MELIBEA.- De todos soy dexada. Bien se ha
adereçado la manera de mi morir. Algún aliuio
siento en ver que tan presto seremos juntos yo e
aquel mi querido amado Calisto. Quiero cerrar
la puerta, porque ninguno suba a me estoruar
mi muerte. No me impidan la partida, no me
atajen el camino, por el qual en breue tiempo
podré visitar en este día al que me visitó la pas-
sada noche. Todo se ha hecho a mi voluntad.
Buen tiempo terné para contar a Pleberio mi
señor la causa de mi ya acordado fin. Gran sin-
razón hago a sus canas, gran ofensa a su vegez.
Gran fatiga le acarreo con mi falta. En gran so-
ledad le dexo. Y caso que por mi morir a mis [208]
queridos padres sus días se diminuyessen, ¿quién
dubda que no aya auido otros más crueles contra sus
padres? Bursia, rey de Bitinia, sin ninguna razón,
no aquexándole pena como a mí, mató su propio
padre. Tolomeo, rey de Egypto, a su padre e madre e
hermanos e muger, [209] por gozar de vna manceba.