La Celestina
La Celestina a quien las ventas e compras de tu engañosa
feria no prósperamente sucedieron, como
aquel, que mucho ha fasta agora callado tus
falsas propiedades, por no encender con odio
tu yra, porque no me secasses sin tiempo esta
flor, que este [219] día echaste de tu poder.
Pues agora sin temor, como quien no tiene qué
perder, como aquel a quien tu compañía es ya
enojosa, como caminante pobre, que sin temor
de los crueles salteadores va cantando en alta
boz. Yo pensaua en mi más tierna edad que
eras y eran tus hechos regidos por alguna or-
den; agora visto el pro e la contra de tus bie-
nandanças, me pareces vn laberinto de errores,
vn desierto espantable, vna morada de fieras,
juego de hombres que andan en corro, laguna
llena de cieno, región llena de espinas, monte
alto, campo pedregoso, prado [220] lleno de
serpientes, huerto florido e sin fruto, fuente de
cuydados, río de lágrimas, mar de miserias,
trabajo sin prouecho, dulce ponçoña, vana es-
perança, falsa alegría, verdadero dolor. Céuas-
nos, mundo falso, con el manjar de tus deleytes;
al mejor sabor nos descubres el anzuelo: no lo
podemos huyr, que nos tiene ya caçadas las
voluntades. Prometes mucho, nada no cumples;
échasnos de ti, porque no te podamos pedir que