La Celestina
La Celestina CALISTO.- ¡O triste, e quando veré yo esso
entre mà e Melibea!
SEMPRONIO.- Possible es. E avnque la abo-
rrezcas, cuanto agora la amas, podrá ser alcan-
çándola e viéndola con otros ojos, libres del
engaño en que agora estás.
CALISTO.- ¿Con qué ojos?
SEMPRONIO. Con ojos claros.
CALISTO.- E agora, ¿con qué la veo?
SEMPRONIO.- Con ojos de alinde, con que lo
poco parece mucho e lo pequeño grande. E
porque no te desesperes, yo quiero tomar esta
empresa de complir tu desseo.
CALISTO.- ¡O! ¡Dios te dé lo que desseas!
¡Qué [58] glorioso me es oyrte; avnque no espe-
ro que lo has de hazer!
SEMPRONIO.- Antes lo haré cierto.
CALISTO.- Dios te consuele. El jubón de bro-
cado, que ayer vestÃ, Sempronio, vistétele tú.
SEMPRONIO.- Prospérete Dios por este e por
muchos más, que me darás. De la burla yo me
lleuo lo mejor. Con todo, si destos aguijones me
da, traérgela he hasta la cama. ¡Bueno ando!
Házelo esto, que me dio mi amo; que, sin mer-
ced, impossible es obrarse bien ninguna cosa.
CALISTO.- No seas agora negligente.
SEMPRONIO.- No lo seas tú, que impossible