La Celestina
La Celestina es fazer sieruo diligente el amo perezoso.
CALISTO.- ¿Cómo has pensado de fazer esta
piedad?
SEMPRONIO.- Yo te lo diré. Días ha grandes
que conosco en fin desta vezindad vna vieja
barbuda, que se dize Celestina, hechicera, astu-
ta, sagaz [59] en quantas maldades ay. Entiendo
que passan de cinco mill virgos los que se han
hecho e deshecho por su autoridad en esta cib-
dad. A las duras peñas promouerá e prouocará
a luxuria, si quiere.
CALISTO.- ¿Podríala yo fablar?
SEMPRONIO.- Yo te la traeré hasta acá. Por
esso, aparéjate, seyle gracioso, seyle franco.
Estudia, mientra vo yo, de le dezir tu pena tan
bien como ella te dará el remedio.
CALISTO.- ¿Y tardas?
SEMPRONIO.- Ya voy. Quede Dios contigo.
CALISTO.- E contigo vaya. ¡O todopoderoso,
perdurable Dios! Tú, que guías los perdidos e
los reyes orientales por el estrella precedente a
Belén truxiste e en su patria los reduxiste,
humilmente te ruego que guíes a mi Sempro-
nio, en manera que conuierta mi pena e tristeza
en gozo e yo indigno merezca venir en el de-
seado fin. [60]
CELESTINA.- ¡Albricias!, ¡albricias! Elicia.