La Celestina
La Celestina ¡Sempronio! ¡Sempronio!
ELICIA.- ¡Ce!, ¡ce!, ¡ce!
CELESTINA.- ¿Por qué?
ELICIA.- Porque está aquí Crito.
CELESTINA.- ¡Mételo en la camarilla de las
escobas! ¡Presto! Dile que viene tu primo e mi
familiar.
ELICIA.- Crito, retráete ay. Mi primo viene.
¡Perdida soy!
CRITO.- Plázeme. No te congoxes.
SEMPRONIO.- ¡Madre bendita! ¡Qué desseo
traygo! ¡Gracias a Dios, que te me dexó ver!
CELESTINA.- ¡Fijo mío!, ¡rey mío!, turbado
me has. [61] No te puedo fablar. Torna e dame
otro abraço. ¿E tres días podiste estar sin ver-
nos? ¡Elicia! ¡Elicia! ¡Cátale aquí!
ELICIA.- ¿A quién, madre?
CELESTINA.- A Sempronio.
ELICIA.- ¡Ay triste! ¡Qué saltos me da el cora-
çón! ¿Es qué es dél?
CELESTINA.- Vesle aquí, vesle. Yo me le
abraçaré; que no tú.
ELICIA.- ¡Ay! ¡Maldito seas, traydor! Postema
e landre te mate e a manos de tus enemigos
mueras e por crímines dignos de cruel muerte
en poder de rigurosa justicia te veas. ¡Ay, ay!
SEMPRONIO.- ¡Hy!, ¡hy!, ¡hy! ¿Qué has, mi