La Celestina
La Celestina Elicia? ¿De qué te congoxas?
ELICIA.- Tres días ha que no me ves. ¡Nunca
Dios te vea, nunca Dios te consuele ni visite!
¡Guay de la triste, que en ti tiene su esperança e
el fin de todo su bien!
SEMPRONIO.- ¡Calla, señora mía! ¿Tú pien-
sas que la distancia del lugar es poderosa de
apartar el entrañable amor, el fuego, que está
en mi coraçón? Do yo vó, comigo vas, comigo
estás. No [62] te aflijas ni me atormentes más de
lo que yo he padecido. Mas di, ¿qué passos
suenan arriba?
ELICIA.- ¿Quién? Vn mi enamorado.
SEMPRONIO.- Pues créolo.
ELICIA.- ¡Alahé!, verdad es. Sube allá e verle
has.
SEMPRONIO.- Voy.
CELESTINA.- ¡Anda acá! Dexa essa loca, que
ella es liuiana e, turbada de tu absencia, sácasla
agora de seso. Dirá mill locuras. Ven e fable-
mos. No dexemos passar el tiempo en balde.
SEMPRONIO.- Pues, ¿quién está arriba?
CELESTINA.- ¿Quiéreslo saber?
SEMPRONIO.- Quiero.
CELESTINA.- Vna moça, que me encomendó
vn frayle.
SEMPRONIO.- ¿Qué frayle?