La Celestina
La Celestina CELESTINA.- No lo procures.
SEMPRONIO.- Por mi vida, madre, ¿qué
frayle?
CELESTINA.- ¿Porfías? El ministro el gordo.
SEMPRONIO.- ¡O desaventurada e qué carga
espera!
CELESTINA.- Todo lo leuamos. Pocas mata-
duras as tú visto en la barriga. [63]
SEMPRONIO.- Mataduras no; mas petreras
sí.
CELESTINA.- ¡Ay burlador!
SEMPRONIO.- Dexa, si soy burlador; mués-
tramela.
ELICIA.- ¡Ha don maluado! ¿Verla quieres?
¡Los ojos se te salten!, que no basta a ti vna ni
otra. ¡Anda!, véela e dexa a mí para siempre.
SEMPRONIO.- ¡Calla, Dios mío! ¿E enójaste?
Que ni la quiero ver a ella ni a muger nascida.
A mi madre quiero fablar e quédate adiós.
ELICIA.- ¡Anda, anda!, ¡vete, desconoscido!, e
está otros tres años, que no me bueluas a ver!
SEMPRONIO.- Madre mía, bien ternás con-
fiança e creerás que no te burlo. Torna el manto
e vamos, que por el camino sabrás lo que, si
aquí me tardasse en dezirte, impediría tu
prouecho e el mío. [64]
CELESTINA.- Vamos. Elicia, quédate adiós,