La Celestina
La Celestina der por la escalera, parlan lo que estos fingida-
mente han dicho, en cuyas falsas palabras po-
nes el fin de tu deseo.
SEMPRONIO.- Celestina, ruynmente suena lo
que Pármeno dize.
CELESTINA.- Calla, que para la mi santigua-
da do vino el asno verná el albarda. Déxame tú
a Pármeno, que yo te le haré vno de nos, e de lo
que houiéremos, démosle parte: que los bienes,
si no son conmunicados, no son bienes. Gane-
mos todos, partamos todos, holguemos todos.
[90] Yo te le traeré manso e benigno a picar el
pan en el puño e seremos dos a dos e, como
dizen, tres al mohÃno.
CALISTO.- Sempronio.
SEMPRONIO.- Señor.
CALISTO.- ¿Qué hazes, llaue de mi vida?
Abre. ¡O Pármeno!, ya la veo:¡sano soy, viuo so!
¿Miras qué reuerenda persona, qué acatamien-
to? [91] Por la mayor parte, por la philosomÃa es
conocida la virtud interior. ¡O vejez virtuosa! ¡O
virtud enuejecida!. ¡O gloriosa esperança de mi
desseado fin! ¡O fin de mi deleytosa esperança!
¡O salud de mi passión, reparo de mi tormento,
regeneración mÃa, viuificación de mi vida, resu-
rreción de mi muerte! Deseo llegar a ti, cobdicio
besar essas manos llenas de remedio. La indig-