La Celestina
La Celestina fico dar la gracia e forma de tu dulce liberali-
dad. E sin duda la presta dádiua su efeto ha
doblado, por que la que tarda, el prometimien-
to muestra negar e arrepentirse del don prome-
tido.
PÁRMENO.- ¿Qué le dio, Sempronio?
SEMPRONIO.- Cient monedas en oro.
PÁRMENO.- ¡Hy!, ¡hy!, ¡hy!
SEMPRONIO.- ¿Habló contigo la madre?
PÁRMENO.- Calla, que sí.
SEMPRONIO.- ¿Pues cómo estamos? [112]
PÁRMENO.- Como quisieres; avnque estoy
espantado.
SEMPRONIO.- Pues calla, que yo te haré es-
pantar dos tanto.
PÁRMENO.- ¡O Dios! No ay pestilencia más
eficaz, que'l enemigo de casa para empecer.
CALISTO.- Ve agora, madre, e consuela tu
casa e después ven e consuela la mía, e luego.
CELESTINA.- Quede Dios contigo.
CALISTO.- Y él te me guarde.
[113]