La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CALISTO.- Yo no, pues no te veya. No te par-

tas della, Sempronio, ni me oluides a mí e ve

con Dios.

CALISTO.- Tú, Pármeno, ¿qué te parece de lo

que oy ha pasado? Mi pena es grande, Melibea

alta, Celestina sabia e buena maestra destos

negocios. No podemos errar. Tú me la has

aprouado con toda tu enemistad. Yo te creo.

Que tanta es la fuerça de la verdad, que las len-

guas de los enemigos trae a sí. Assí que, pues

ella es tal, mas quiero dar a ésta cient monedas,

que a otra cinco. [120]

PÁRMENO.- ¿Ya lloras? ¡Duelos tenemos!

¡En ella se haurán de ayunar estas franquezas!

CALISTO.- Pues pido tu parecer, seyme

agradable, Pármeno. No abaxes la cabeça al

responder. Mas como la embidia es triste, la

tristeza sin lengua, puede más contigo su vo-

luntad, que mi temor. ¿Qué dixiste, enojoso?

PÁRMENO.- Digo, señor, que yrían mejor

empleadas tus franquezas en presentes e serui-

cios a Melibea, que no dar dineros aquella, que

yo me conozco e, lo que peor es, fazerte su ca-

tiuo.

CALISTO.- ¿Cómo, loco, su catiuo?

PÁRMENO.- Porque a quien dizes el secreto,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker