La Celestina
La Celestina sen: la tierra tembló o otra semejante cosa, que
no oluidases luego? Assí como: elado está el
río, el ciego vee ya, [130] muerto es tu padre, vn
rayo cayó, ganada es Granada, el Rey entra oy,
el turco es vencido, eclipse ay mañana, la puen-
te es lleuada, aquél [131] es ya obispo, a Pedro
robaron, Ynés se ahorcó. ¿Qué me dirás, sino
que a tres días passados o a la segunda vista,
no ay quien dello se marauille? [132] Todo es
assí, todo passa desta manera, todo se oluida,
todo queda atrás. Pues assí será este amor de
mi amo: quanto más fuere andando, tanto más
disminuyendo. Que la costumbre luenga amansa
los dolores, afloxa e deshaze los deleytes, desmengua
las marauillas. Procuremos prouecho, mientra
pendiere la contienda. E si a pie enxuto le pu-
diéremos remediar, lo mejor, mejor es; e sino,
poco a poco le soldaremos el reproche o me-
nosprecio de Melibea contra él. Donde no, más
vale que pene el amo, que no que peligre el
moço.
CELESTINA.- Bien as dicho. Contigo estoy,
agradado me has. No podemos errar. Pero to-
davía, hijo, es necessario que el buen procura-
dor ponga de su casa algún trabajo, algunas
fingidas razones, algunos sofísticos actos: yr e
venir a juyzio, avnque reciba malas palabras