La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

que con las lisonjas que dize a su amo; cómo

viuiría siempre pobre e baldonado, sino mu-

daua el consejo; que no se hiziesse sancto a tal

perra vieja como yo; acordele quien era su ma-

dre, porque no menospreciase mi oficio; porque

queriendo de mí dezir mal, tropeçasse primero

en ella.

SEMPRONIO.- ¿Tantos días ha que le conos-

ces, madre?

CELESTINA.- Aquí está Celestina, que le vi-

do nascer e le ayudó a criar. Su madre e yo, vña

e carne. Della aprendí todo lo mejor, que sé de

mi oficio. Juntas comíamos, juntas dormíamos,

juntas auíamos nuestros solazes, nuestros pla-

zeres, nuestros consejos e conciertos. En casa e

fuera, como dos hermanas. Nunca blanca gané

en que no touiesse su meytad. Pero no viuía yo

[135] engañada, si mi fortuna quisiera que ella

me durara. ¡O muerte, muerte! ¡A quantos

priuas de agradable compañía! ¡A quantos des-

consuela tu enojosa visitación! Por vno, que

comes con tiempo, cortas mil en agraz. Que

siendo ella viua, no fueran estos mis passos

desacompañados. ¡Buen siglo aya, que leal

amiga e buena compañera me fue! Que jamás me

dexó hazer cosa en mi cabo, estando ella presente. Si


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker