La Celestina
La Celestina to de la solana e baxa acá el bote del azeyte ser-
pentino, [143] que hallarás colgado del pedaço
de la soga, que traxe del campo la otra noche,
quando llovía e hazía escuro. E abre el arca de
los lizos e házia la mano derecha hallarás vn
papel escrito con [144] sangre de morciégalo,
debaxo de aquel ala de drago, a que sacamos
ayer las vñas. [145] Mira, no derrames el agua
de Mayo, que me traxeron a confecionar.
ELICIA.- Madre, no está donde dizes; jamás
te acuerdas cosa que guardas. [146]
CELESTINA.- No me castigues, por Dios, a
mi vejez; no me maltrates, Elicia. No infinjas,
porque está aquí Sempronio, ni te ensoberuez-
cas, que más me quiere a mí por consejera, que
a ti por amiga, avnque tú le ames mucho. Entra
en la cámara de los vngüentos e en la pelleja del
gato negro, donde te mandé meter los ojos de la
loba, le fallarás. E baxa la sangre del cabrón
[147] e vnas poquitas de las baruas, que tú le
cortaste.
ELICIA.- Toma, madre, veslo aquí; yo me
subo e Sempronio arriba. [148]
CELESTINA.- Conjúrote, triste Plutón, señor
de la profundidad infernal, emperador de la
Corte dañada, capitán soberuio de los conde-
nados ángeles, señor de los sulfúreos fuegos,