La Celestina
La Celestina que los [149] heruientes étnicos montes manan,
gouernador e veedor de los tormentos e ator-
mentadores de las pecadoras ánimas, regidor de
las tres furias, Tesífone, Megera e Aleto, adminis-trador de todas [150] las cosas negras del reyno de
Stigie e Dite, con todas sus lagunas e sombras infer-
nales, e litigioso caos, mantenedor de las bolantes
harpías, con toda la otra compañía de espantables e
pauorosas ydras; yo, Celestina, tu más conocida
cliéntula, te conjuro por la virtud e fuerça des-
tas vermejas letras; por la sangre de aquella
noturna aue con que están escriptas; por la
grauedad de aquestos nombres e signos, que en
este [151] papel se contienen; por la áspera
ponçoña de las bíuoras, de que este azeyte fue
hecho, con el qual vnto este hilado: vengas sin
tardança a obedescer mi voluntad e en ello te
embueluas e con ello estés sin vn momento te
partir, hasta que Melibea con aparejada opor-
tunidad que aya, lo compre e con ello de tal
manera quede enredada que, quanto más lo
mirare, tanto más su coraçón se ablande a con-
ceder mi petición, e se le abras e lastimes de
crudo e fuerte amor de Calisto, tanto que, des-
pedida toda honestidad, se descubra a mí e me
galardone mis passos e mensaje. Y esto hecho,