Ciudadela
Ciudadela Pero yo sabía que la ciencia es lo que se repite. El que planta una semilla de cedro prevé la ascensión del árbol igual que el que suelta una piedra sabe que caerá por su propio peso, pues el cedro repite al cedro y la caída de la piedra repite la caída de la piedra; aunque esa piedra que va a soltar o esa simiente que entierro no hayan aún servido. Pero ¿quién pretende prever el destino del cedro que, de semilla en árbol y de árbol en semilla, de crisálida en crisálida se transfigura? Es un génesis del que todavía no he conocido ejemplo. Y el cedro es una especie nueva que se elabora sin repetir nada de lo que conozco. E ignoro adónde va. E ignoro igualmente adónde van los hombres.
Mis generales, por cierto, ejercitan su lógica cuando buscan y descubren la causa del efecto que se les ha mostrado. Porque todo efecto, me dicen, tiene una causa y toda causa un efecto. Y de causa en efecto, van rebotando hacia el error. Porque otra cosa es remontar de los efectos a las causas o descender de las causas a los efectos.