Ciudadela
Ciudadela ”Pero si no te toco, te construyo como un templo. Y te edifico en la luz. Y tu silencio contiene a las campanas. Y sé amarte más allá de mà y de ti. E invento cánticos para celebrar tu imperio. Y se cierran tus ojos, párpados del mundo. Y te tengo fatigada en mis brazos, como una ciudad. No eres más que un peldaño de mi ascensión hacia Dios. Estás hecha para ser quemada, consumida, pero no para retener… Y he aquà que muy pronto el palacio llora y que la ciudad entera se reviste de ceniza porque he tomado mil soldados y pasado el pórtico de la ciudad en dirección al desierto, por no estar satisfecho.
”El dolor de uno, te lo he dicho, vale el dolor del mundo. Y el amor de una sola, por necia que sea, se equivale a la vĂa láctea y a todas sus estrellas. Y te estrecho en mis brazos como la curva de mi navĂo. AsĂ sucede con esta partida a alta mar: hombro temible del amor…».